Hallan 350 sitios arqueológicos entre el barranco de Herques y el Malpaís de Güímar
Fuente: http://diariodeavisos.elespanol.com/2016/05/hallan-350-sitios-arqueologicos-barranco-herques-malpais-guimar/
Tras meses de prospecciones desde el Malpaís de Güímar al barranco de Herques se han hallado cerca de 350 sitios arqueológicos. Así lo desveló el director del proyecto Trama 2.0, Sergio Pou Hernández, durante su intervención en el I Encuentro de Estudios de Patrimonio de Güímar celebrado la semana pasada.
Pese a los hallazgos, Pou Hernández lamentó el saqueo de restos
aborígenes que sufren estos parajes, especialmente el barranco de
Herques con motivo de la leyenda de la cueva de las Mil Momias.
“Cuando llegamos allí más que arqueólogos nos comportamos como
inspectores, anotando el expolio que ha sufrido la zona en donde se
pueden contar hasta 20 cabañas de aborígenes”, lamenta Sergio Pou.
Hay que recordar que el insigne historiador José de Viera y Clavijo fija
la fecha del descubrimiento de la cueva de las Mil Momias en 1763 o
1764, en un cerro escarpado que contenía cientos de momias guanches.
Estos últimos hallazgos formarán parte de un inventario que servirá para
conocer el importante patrimonio natural y cultural que tiene Güímar,
con el fin de darlo a conocer y garantizar su conservación.
“Queremos mostrar el patrimonio integral del municipio, uniendo los
elementos naturales y culturales, y darlo a conocer de una forma
personalizada, en la que esté implicada la población”, explicó el
director del proyecto Trama 2.0. La primera fase del proyecto Trama 2.0
contó con un equipo inicial de ocho arqueólogos y etnógrafos, que
trabajaron en el barranco de Herques, el Malpaís de Güímar y en la
cumbre del municipio. Éstos, junto a otros especialistas, serán los
encargados de elaborar el inventario.
El historiador subraya que “un sitio arqueológico puede ser un resto de
vasija disperso, que no tiene la consideración de yacimiento por sí
solo” y en su estudio destaca el “enorme expolio que ha sufrido esa
comarca, incluso de restos humanos”.
En relación al Malpaís de Güímar, Sergio Pou destaca además la riqueza
natural de este paraje, que tiene la concentración de cardones mejor
conservada de toda Canarias, e hizo hincapié en la huella que dejó la
importante actividad militar desarrollada en la zona.
La divulgación
El director general de Patrimonio del Gobierno de Canarias, Miguel Ángel Clavijo Redondo,
destacó que desde su departamento se trabaja en la creación de unidades
de patrimonio en todos los municipios de Canarias, que “preserven sus
señas de identidad”. El responsable regional de Patrimonio destacó la
labor desarrollada en Güímar a través del proyecto Trama 2.0, que cuenta
además con el apoyo del Cabildo de Tenerife y del Ayuntamiento del
municipio.
Clavijo Redondo, quien lamentó el desconocimiento que existe sobre la
historia de cada pueblo entre sus propios habitantes, abogó por un mayor
compromiso de los responsables públicos y por utilizar la educación
como la mejor herramienta para preservar y divulgar el patrimonio de las
Islas Canarias.
En este sentido, Pou Hernández aseguró que todo el trabajo de campo
desarrollado no tendría sentido si no se divulga, ya que es fundamental
que la gente conozca el valor de su entorno para que lo proteja. Dentro
de ese entorno, destaca en sobremanera, la ruta de Las Mil, también
llamada las Mil Ventanas, la obra hidráulica que transcurre en la cota
1.000 de la ladera de Güímar, que también está inmersa en el proyecto
Trama 2.0 como posible sendero homologado. Así lo indicó el geógrafo,
José Iván Bolaños González, durante su intervención en el I Encuentro de
Estudios de Patrimonio de Güímar, en el que destacó el importante
interés turístico que se ha despertado en torno a esta obra hidráulica,
construida en los años 60 para transportar agua desde Fasnia a
Tacoronte, la cual nunca entró en funcionamiento, tras alcanzar el
municipio de Arafo.
Bolaños explicó que a través de este proyecto se va a elaborar un
inventario de senderos y caminos tradicionales, que transcurren por el
municipio, con el objetivo de dar a conocer estas rutas y el patrimonio
que albergan. El geógrafo recordó que el 45 % del municipio de Güímar
está protegido y destacó parajes como el Malpaís o el barranco de
Herques, por su riqueza natural y arqueológica.
Un proyecto de cuatro fases
Sergio Pou, licenciado en Historia especializado en Arqueología y
Patrimonio, explicó que el proyecto Trama 2.0 consta de un total de
cuatro fases. Durante la primera se elaborará un inventario de recursos
patrimoniales, en la segunda uno de senderos, en la tercera se
desarrollará la parte histórica de estos senderos y en la cuarta de
procederá a la creación de un centro de interpretación, con inventarios o
catálogos, entrevistas a informantes, rastreo bibliográfico, etc.
Román González, especialista en Historia, que ofreció la conferencia La industria maderera en el Valle de Güímar y Agache. El caso de los hornos de brea,
destacó la importancia de esta industria en el siglo XVI, que llegó a
producir 1,4 millones de kilos al año de este sellante natural que se
utilizaba principalmente en la impermeabilización de los barcos de
madera. De los 140 hornos repartidos por la Isla, en las zonas de pinar,
hoy no se conserva ninguno.
Miguel Ángel Gómez Gómez , licenciado en Historia por la ULL, habló de La industria hidráulica: los molinos de agua en Güímar.
Señaló en su conferencia que, al contrario de lo que ocurría en las
islas orientales con los molinos de viento, “van a ser los molinos
movidos por agua los más numerosos en Tenerife, por tener menos
limitaciones y que permanecieron activos desde principios del siglo XVI
hasta el XIX”.
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La Cueva de las Mil Momias
Nuevo Libro sobre la cueva del Barranco de Herques El Editor de “Canarias. Viaje a lo Desconocido”, uno de los libros más vendidos en el Archipiélago Canario en estos últimos años, aborda ahora, conjuntamente con el catedrático de Arqueología A. Tejera Gaspar, el investigador Daniel García y el escritor David Galloway, una nueva y apasionante publicación, que seguro volverá a impresionar al lector.
El libro, de cuidada edición y pionero en su formato, consta de dos partes bien diferenciadas. Una primera de carácter histórico-arqueológico, en la que se da a conocer la existencia de la enigmática cueva funeraria de las Mil Momias, en el Barranco de Herques, límite actual de los municipios sureños de Fasnia y Güímar, en Tenerife.
En esta cueva se descubrió un conjunto numeroso de guanches momificados, seguramente el más relevante de cuantos se han hallado en el Archipiélago y cuyo eco sigue aún vivo entre los arqueólogos, historiadores y amantes del pasado. La simple mención del emplazamiento de la citada cueva, no sólo alimenta un interés justificado, al tratarse del mayor yacimiento funerario de las Islas, sino que además posee un cierto halo de misterio que no deja de resultar desconcertante, por lo que ha sido definido por algunos estudiosos, como “el Santo Grial” de la arqueología canaria.
El estudio se apoya en fuentes documentales diversas y contrastadas, en las que se recogen las circunstancias que rodearon el hallazgo y los aspectos más destacados del mismo. Todo ello complementado con un estudio sintético sobre la momificación en el pueblo aborigen de las Islas Canarias.
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El libro, de cuidada edición y pionero en su formato, consta de dos partes bien diferenciadas. Una primera de carácter histórico-arqueológico, en la que se da a conocer la existencia de la enigmática cueva funeraria de las Mil Momias, en el Barranco de Herques, límite actual de los municipios sureños de Fasnia y Güímar, en Tenerife.
En esta cueva se descubrió un conjunto numeroso de guanches momificados, seguramente el más relevante de cuantos se han hallado en el Archipiélago y cuyo eco sigue aún vivo entre los arqueólogos, historiadores y amantes del pasado. La simple mención del emplazamiento de la citada cueva, no sólo alimenta un interés justificado, al tratarse del mayor yacimiento funerario de las Islas, sino que además posee un cierto halo de misterio que no deja de resultar desconcertante, por lo que ha sido definido por algunos estudiosos, como “el Santo Grial” de la arqueología canaria.
El estudio se apoya en fuentes documentales diversas y contrastadas, en las que se recogen las circunstancias que rodearon el hallazgo y los aspectos más destacados del mismo. Todo ello complementado con un estudio sintético sobre la momificación en el pueblo aborigen de las Islas Canarias.
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LA CUEVA DEL BARRANCO DE HERQUES
LA CUEVA DEL BARRANCO DE HERQUES
Muchos cronistas e historiadores nos hablan de esta famosa cueva que aún hoy en día buscan muchos investigadores y que sería como encontrar el “Santo Grial” para los arqueólogos canarios, aunque para muchos “viejos” del lugar, su descubrimiento significaría el expolio y saqueo de parte no solo de su historia, sino de la profanación de sus antepasados.
Al tiempo que se escriben estas noticias se acaba de descubrir un panteón excelente, cuyo apreciable monumento derrama mucha luz sobre esta parte de nuestra historia antigua. La cueva, aunque de una entrada sumamente difícil, es en lo interior alta, capaz y acompañada de algunos nichos abiertos en la peña. Está en un cerro muy escarpado del barranco de Herques, entre Arico y Güímar, en el país de Abona, y tan llena de momias, que no se contaron menos de mil...A la verdad, yo no había admirado tanto hasta entonces aquel artificio con que estos isleños inmortalizaban sus cuerpos... Las mortajas o forros en que estaban arrollados desde pies a cabeza son unos pellejos de cabra cosidos con primor. Algunos cuerpos tienen hasta cinco o seis, puestos unos encima de otros. Háyanse los varones con los brazos extendidos sobre ambos muslos y las hembras con las manos juntas hacia el vientre. Aun la misma colocación que tienen los saxos en este cementerio es objeto digno de atención, porque están en camas y filas, sobre unos como andamio o catrecillos de madera todavía incorrupta, cuyo espectáculo no tiene nada de honroso. (Viera y Clavijo, 1776 I: 178)
Uno de los primeros que tuvo acceso a una de las grandes necrópolis guanches fue el médico inglés Thomas Nichols en 1652. En Güímar observó en una cueva de 300 a 400 cadáveres, y los guanches que lo acompañaban dijeron que en la isla existían al menos veinte cuevas como aquella... (Rodríguez Maffiotte, 1995: 37)
Veamos la descripción que de esta cueva nos da este médico:
…los cuerpos están cosidos con pellejos de cabra, y con correas de la misma especie, y las costuras tan iguales y unidas, que no se puede sin admiración alabar su maravilloso arte. Cada cubierta está esta exactamente proporcionada según la estatura del cuerpo. Pero lo que causa más admiración es que todos los cuerpos están casi enteros. Se ve igualmente en los dos sexos los ojos (pero cerrados), los cabellos, la nariz, los dientes, los labios, la barba, y hasta sus partes naturales. El autor contó trescientos o cuatrocientos en diferentes cuevas, unos de pié otros echados sobre camas o tarimas de madera.
Un día que el autor había salido con su hurón a coger conejos, caza muy ejercitada en la isla de Tenerife, se perdió este animalejo en una madriguera sin que pudiesen reconocer sus huellas. Uno de los cazadores a quien pertenecía se empeñó en buscarlo entre las rocas y maleza: descubrió la entrada de una cueva de guanchas i entró; pero su temor se descubrió al instante por sus gritos redoblados. Había visto un cadáver de una grandeza extraordinaria, cuya cabeza reposaba en una piedra, los pies en otra y el cuerpo en una tarimilla de palo. El cazador se sosegó alguna cosa acordándose de lo que había oído decir, y de las ideas que tenía sobre las sepulturas de las guanchas, y cortó un buen pedazo de la piel que tenía el muerto sobre el pecho. El escritor de esta relación asegura que estaba más fina y suave que la de nuestros mejores guantes, y tan lejos de podrirse, que el cazador se sirvió de ella para varios usos por espacio de muchos años.
Estos cadáveres estaban tan ligeros como una paja: el autor que había visto algunos, cuya piel estaba ya descosida y destrozada, protexta que se distinguían perfectamente los nervios, tendones y aún los nervios y arterias que parecían otras tantas cuerdecillas. (Rumeu de Armas, 1999: 170)
...El barranco de Herques tiene su fama desde antiguo por localizarse en el mismo una cueva de enterramiento descubierta en el siglo XVII y que fue descrita por
Viera y Clavijo. Esta fama llega hasta nuestros días , incluso apareciendo señalizada en diversos mapas de la isla de Tenerife....ninguno de ellos nos expresa con exactitud la situación de la famosa cueva...la gente no sabe, no contesta y es que hoy la histórica gruta guanchinesca no existe, no se conoce, es un secreto guardado en el risco.
En el Escobonal se ignora lo que ocurrió con este yacimiento (el de 1770) y su localización exacta, aunque por la descripción de Viera, puede ser la conocida cueva de Las Calzadas en dicho barranco...Y nos preguntamos, ¿cómo es posible que la memoria colectiva de un pueblo, en poco más de dos siglos, haya olvidado tan espectacular descubrimiento?... (Rodríguez Delgado, 1994: 132-134)
Los cuerpos están cosidos con pellejos de cabra, y con correas de la misma especie, y las costuras tan iguales y unidas, que no se puede sin admiración alabar su maravilloso arte. Cada cubierta está exactamente proporcionada según la estatura del cuerpo. Pero, lo que causa más admiración, es que todos los cuerpos están casi esteros. Se ve igualmente en los de los dos sexos, los ojos (pero cerrados) los cabellos, la nariz, los dientes, los labios, la barba, y hasta sus partes naturales...Los Guanches cuentan que tenían más de veinte cuevas de sus reyes y grandes hombres, incógnitas aún entre ellos, excepto algunos viejos que eran los depositarios de un tan respetable secreto, y que no deberían jamás revelar... En Tenerife, muchas veces era colocado sobre una especie de andas o de pié y adosados a la pared, tal y como describen las fuentes etnohistóricas el panteón de los Menceyes, uno de los cuales fue descubierto en el siglo XVIII y perpetuado en un grabado. (William, 2000)
J. Álvarez Rixo (Puerto de la Cruz 1796-1883) en un cuaderno redactado por él entre 1845 y 1879 recoge información sobre un hallazgo en la comarca de Agache bajo el epígrafe “Otro hallazgo muy notable. El Escobonal (Tenerife)”.
El periódico titulado “Las Noticias” del seis de Agosto de 1876 que se publica en Santa Cruz de Tenerife, hallamos que en aquellos días se había descubierto en el pueblo de El Escobonal, jurisdicción de Güímar, una gran cueva de guanches, la cual yacía oculta bajo un terreno de la pertenencia de un tal Yánez, cuyo labrador al estarla sorribando se le escoletó la barra por dentro de una grieta, no quería perderla y al ahondar para sacarla, descubrió con admiración una caverna de cosa de cien metros de largo y diez de ancho, y en su medio una fuente de buena agua potable, que por razón de aquel lugar carecer de este indispensable elemento, fue muy interesante hallazgo. Había además, dos momias, y restos de otras, un molino, un zurrón con gofio de cebada que dicen estaba capaz de comerse, algunos haces o brazadas de leña de brezo y de retama. Tal vez algún curioso visitante había escrito más circunstanciada descripción. Sea como fuere, podemos numerar este como el décimo o duodécimo descubrimiento de restos de los guanches de Tenerife durante los setenta y seis años del corriente siglo XIX, y no dudamos que todavía ocurrirán más. (Cruz Jiménez-Tejera Gaspar, 1996)
(Texto extraido de la web http://www.palimpalem.com/1/MELODAIT/index.html?body23.html )
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Muchos cronistas e historiadores nos hablan de esta famosa cueva que aún hoy en día buscan muchos investigadores y que sería como encontrar el “Santo Grial” para los arqueólogos canarios, aunque para muchos “viejos” del lugar, su descubrimiento significaría el expolio y saqueo de parte no solo de su historia, sino de la profanación de sus antepasados.
Al tiempo que se escriben estas noticias se acaba de descubrir un panteón excelente, cuyo apreciable monumento derrama mucha luz sobre esta parte de nuestra historia antigua. La cueva, aunque de una entrada sumamente difícil, es en lo interior alta, capaz y acompañada de algunos nichos abiertos en la peña. Está en un cerro muy escarpado del barranco de Herques, entre Arico y Güímar, en el país de Abona, y tan llena de momias, que no se contaron menos de mil...A la verdad, yo no había admirado tanto hasta entonces aquel artificio con que estos isleños inmortalizaban sus cuerpos... Las mortajas o forros en que estaban arrollados desde pies a cabeza son unos pellejos de cabra cosidos con primor. Algunos cuerpos tienen hasta cinco o seis, puestos unos encima de otros. Háyanse los varones con los brazos extendidos sobre ambos muslos y las hembras con las manos juntas hacia el vientre. Aun la misma colocación que tienen los saxos en este cementerio es objeto digno de atención, porque están en camas y filas, sobre unos como andamio o catrecillos de madera todavía incorrupta, cuyo espectáculo no tiene nada de honroso. (Viera y Clavijo, 1776 I: 178)
Uno de los primeros que tuvo acceso a una de las grandes necrópolis guanches fue el médico inglés Thomas Nichols en 1652. En Güímar observó en una cueva de 300 a 400 cadáveres, y los guanches que lo acompañaban dijeron que en la isla existían al menos veinte cuevas como aquella... (Rodríguez Maffiotte, 1995: 37)
Veamos la descripción que de esta cueva nos da este médico:
…los cuerpos están cosidos con pellejos de cabra, y con correas de la misma especie, y las costuras tan iguales y unidas, que no se puede sin admiración alabar su maravilloso arte. Cada cubierta está esta exactamente proporcionada según la estatura del cuerpo. Pero lo que causa más admiración es que todos los cuerpos están casi enteros. Se ve igualmente en los dos sexos los ojos (pero cerrados), los cabellos, la nariz, los dientes, los labios, la barba, y hasta sus partes naturales. El autor contó trescientos o cuatrocientos en diferentes cuevas, unos de pié otros echados sobre camas o tarimas de madera.
Un día que el autor había salido con su hurón a coger conejos, caza muy ejercitada en la isla de Tenerife, se perdió este animalejo en una madriguera sin que pudiesen reconocer sus huellas. Uno de los cazadores a quien pertenecía se empeñó en buscarlo entre las rocas y maleza: descubrió la entrada de una cueva de guanchas i entró; pero su temor se descubrió al instante por sus gritos redoblados. Había visto un cadáver de una grandeza extraordinaria, cuya cabeza reposaba en una piedra, los pies en otra y el cuerpo en una tarimilla de palo. El cazador se sosegó alguna cosa acordándose de lo que había oído decir, y de las ideas que tenía sobre las sepulturas de las guanchas, y cortó un buen pedazo de la piel que tenía el muerto sobre el pecho. El escritor de esta relación asegura que estaba más fina y suave que la de nuestros mejores guantes, y tan lejos de podrirse, que el cazador se sirvió de ella para varios usos por espacio de muchos años.
Estos cadáveres estaban tan ligeros como una paja: el autor que había visto algunos, cuya piel estaba ya descosida y destrozada, protexta que se distinguían perfectamente los nervios, tendones y aún los nervios y arterias que parecían otras tantas cuerdecillas. (Rumeu de Armas, 1999: 170)
...El barranco de Herques tiene su fama desde antiguo por localizarse en el mismo una cueva de enterramiento descubierta en el siglo XVII y que fue descrita por
Viera y Clavijo. Esta fama llega hasta nuestros días , incluso apareciendo señalizada en diversos mapas de la isla de Tenerife....ninguno de ellos nos expresa con exactitud la situación de la famosa cueva...la gente no sabe, no contesta y es que hoy la histórica gruta guanchinesca no existe, no se conoce, es un secreto guardado en el risco.
En el Escobonal se ignora lo que ocurrió con este yacimiento (el de 1770) y su localización exacta, aunque por la descripción de Viera, puede ser la conocida cueva de Las Calzadas en dicho barranco...Y nos preguntamos, ¿cómo es posible que la memoria colectiva de un pueblo, en poco más de dos siglos, haya olvidado tan espectacular descubrimiento?... (Rodríguez Delgado, 1994: 132-134)
Los cuerpos están cosidos con pellejos de cabra, y con correas de la misma especie, y las costuras tan iguales y unidas, que no se puede sin admiración alabar su maravilloso arte. Cada cubierta está exactamente proporcionada según la estatura del cuerpo. Pero, lo que causa más admiración, es que todos los cuerpos están casi esteros. Se ve igualmente en los de los dos sexos, los ojos (pero cerrados) los cabellos, la nariz, los dientes, los labios, la barba, y hasta sus partes naturales...Los Guanches cuentan que tenían más de veinte cuevas de sus reyes y grandes hombres, incógnitas aún entre ellos, excepto algunos viejos que eran los depositarios de un tan respetable secreto, y que no deberían jamás revelar... En Tenerife, muchas veces era colocado sobre una especie de andas o de pié y adosados a la pared, tal y como describen las fuentes etnohistóricas el panteón de los Menceyes, uno de los cuales fue descubierto en el siglo XVIII y perpetuado en un grabado. (William, 2000)
J. Álvarez Rixo (Puerto de la Cruz 1796-1883) en un cuaderno redactado por él entre 1845 y 1879 recoge información sobre un hallazgo en la comarca de Agache bajo el epígrafe “Otro hallazgo muy notable. El Escobonal (Tenerife)”.
El periódico titulado “Las Noticias” del seis de Agosto de 1876 que se publica en Santa Cruz de Tenerife, hallamos que en aquellos días se había descubierto en el pueblo de El Escobonal, jurisdicción de Güímar, una gran cueva de guanches, la cual yacía oculta bajo un terreno de la pertenencia de un tal Yánez, cuyo labrador al estarla sorribando se le escoletó la barra por dentro de una grieta, no quería perderla y al ahondar para sacarla, descubrió con admiración una caverna de cosa de cien metros de largo y diez de ancho, y en su medio una fuente de buena agua potable, que por razón de aquel lugar carecer de este indispensable elemento, fue muy interesante hallazgo. Había además, dos momias, y restos de otras, un molino, un zurrón con gofio de cebada que dicen estaba capaz de comerse, algunos haces o brazadas de leña de brezo y de retama. Tal vez algún curioso visitante había escrito más circunstanciada descripción. Sea como fuere, podemos numerar este como el décimo o duodécimo descubrimiento de restos de los guanches de Tenerife durante los setenta y seis años del corriente siglo XIX, y no dudamos que todavía ocurrirán más. (Cruz Jiménez-Tejera Gaspar, 1996)
(Texto extraido de la web http://www.palimpalem.com/1/MELODAIT/index.html?body23.html )
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